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Narración Fílmica

 

Comprendemos que la literatura ha influido considerablemente en el cine, pues este último es un arte de corta edad y ha requerido basarse en obras literarias en muchos momentos de su existencia. Pero pienso que las cosas deben invertirse; el cine ha avanzado hasta un punto de independencia mayor con una magna interacción entre el público y los realizadores, dicha interacción, para bien o para mal, fue modificando los parámetros del cine, creando nuevas formas de relatar, una más concisa y activa, recortando las partes aburridas de la vida, aquellas que ya no interesan en un relato de entretenimiento. Es así como creo que la literatura debe seguir dichos pasos y no restringirse a un estereotipo de siglos de existencia.

Puntos a respetar en una  “narración fílmica”:

 

Estilo narrativo adecuado por género: Estamos todos de acuerdo que existen muchas formas de narrar un texto, pero cada obra tiene su tendencia hacia una sola forma de escribir, y esto depende íntimamente de qué género se esté hablando, sin mención del tipo de público. No será la misma forma de escribir para un cuento de terror que para uno de romance.

 

Tiempo narrativo del texto: Cada relato tiene sus diferentes grados de acción con su respectivo tiempo transcurrido, acelerado o ralentizado, y es propio del escritor, el plasmar adecuadamente dicho tiempo para que el lector contemple de manera correcta cada grado de acción que una obra pueda contener. Lo que esto quiere decir es que el tiempo de una acción y el tiempo expresado en texto no tienen por qué estar ligados. En el cine, esto sería lo que llamamos montaje, el poder controlar el ritmo, el tiempo y el tono de un relato.

 

Continuidad del relato por cada palabra: En el cine, cada plano presentado en pantalla está ligado, por lo tanto se afectan entre sí, y no todos los planos pueden expresar de manera adecuada una misma situación. En la literatura esto se ve reflejado en la interacción entre cada palabra, y cada palabra con el relato. Dentro de una oración, no todas las palabras pueden ser las más adecuadas para expresar una situación, pues el tono y el significado individual de las mismas conllevan demasiado peso. En muchos casos puede que una palabra no se comprometa con el texto y oriente la imaginación del lector a otra situación o simplemente no sugiera imaginación alguna.

 

Elipsis: Nuevamente refiriéndome al cine, la elipsis es un salto de tiempo sin que el espectador pierda la continuidad del relato. A la literatura le ha costado un poco usar esta herramienta, cuyo único uso es el descarte de acciones aburridas. Un hombre se prepara para ir a su trabajo, entra en el auto, conduce por la carretera y llega a su oficina; ¿a quién le interesa saber lo que le sucede a esa persona en el trayecto de su casa a su trabajo? Esto suponiendo que dicha acción no aporta nada relevante al relato.

Por último y no menos importante: ¿Cuántas veces nos ha sucedido que debemos releer una obra por no haberla comprendido? En el cine no sucede esto, pues el espectador no puede retroceder la cinta para rever lo que hubo detrás, de allí que la información debe ser clara, concisa e inmediata.

 

Busquemos una mejor forma de redacción.

 

El relato debe imaginarse, no leerse.

 

 

Eric J. Lagarrigue

08/11/2013

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